La papa, un tesoro bajo tierra
La papa es una hortaliza, y de las más cultivadas del mundo. No necesita demasiados cuidados, se adapta a distintos climas y tiene esa capacidad de crecer incluso en los lugares donde nada parece querer hacerlo.
Elegir el momento y el suelo
El ciclo de la papa comienza en los meses frescos, cuando todavía no hace demasiado calor y la tierra guarda un poco de humedad. En el hemisferio sur suele plantarse entre agosto y octubre, mientras que en el hemisferio norte es entre marzo y mayo.
La tierra ideal es profunda, suelta y aireada, para que los tubérculos se desarrollen sin obstáculos. Si el suelo es muy duro, la papa se deforma, se achata o no logra multiplicarse bien. Por eso, antes de sembrar conviene revolver y ablandar la tierra, y si podés mezclala con un poco de compost.
Siembra
A diferencia de otras hortalizas, la papa no se siembra desde una semilla tradicional, sino desde ella misma, es su propia semilla. Cada trozo de papa que tenga al menos un “ojo” (esa pequeña protuberancia donde brota un tallito verde) puede convertirse en una nueva planta.
Para empezar, elegí papas sanas, sin manchas oscuras ni zonas blandas. Cortalas en pedazos medianos, dejando al menos un brote por sección, y déjalos reposar un par de días para que la superficie del corte se seque un poco. Este truco evita que se pudran al estar en contacto con la humedad del suelo.
Luego coloca cada trozo a unos 10 centímetros de profundidad, con los brotes hacia arriba y a una distancia de 30 centímetros entre sí. Cubrilos con tierra suavemente y riega con cuidado para asentar el suelo.
Crecimiento
A medida que las papas comienzan a crecer, verás que las plantas se vuelven altas, con hojas anchas, en esta etapa debes ir cubriendo la base de la planta con tierra a medida que crece (cada dos o tres semanas), para ayudar a que los nuevos tubérculos se formen protegidos de la luz, ya que el sol puede volverlos verdes y amargos.
El riego debe ser regular pero sin excesos, a las papas no les gusta el suelo encharcado, pero tampoco podes el abandonarlas. Una tierra ligeramente húmeda, ni seca ni fangosa.
El lenguaje de las flores
Cuando la planta de papa florece, es señal de que el proceso subterráneo está en pleno desarrollo. Sus flores son pequeñas y blancas o violetas, anuncian que pronto el ciclo estará completo. No hace falta cortarlas, podés dejarlas ahí.
Algunas variedades incluso dan frutos verdes que se parecen a pequeñas manzanas, pero no se comen, dentro están las verdaderas semillas botánicas del cultivo, aunque en casa casi nunca se usan porque los tubérculos son mucho más prácticos y fieles.
Cosecha
La cosecha suele llegar entre tres y cuatro meses después de la siembra, dependiendo de la variedad y del clima. Sabrás que ha llegado cuando las hojas comienzan a amarillear y secarse.
El mejor momento para desenterrar las papas es en un día seco. Con las manos o con una pala pequeña remové la tierra cuidadosamente, las papas estarán allí.
Dejalas unos días a la sombra para que su piel se endurezca un poco antes de guardarlas. Y si querés conservarlas por más tiempo, mantenelas en un lugar oscuro, fresco y bien ventilado, lejos del sol y la humedad.
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