Cebolla de verdeo



La cebolla de verdeo, también conocida como cebolla tierna o cebolla de hoja, es uno de esos cultivos que parecen pequeños, pero llenan de vida cualquier plato. Es fácil de cultivar, ocupa poco espacio y crece rápido, otra gran opción para los que recién inician a cultivar o quieren tener siempre algo fresco al alcance de su mano.

A diferencia de la cebolla común, la de verdeo no forma un bulbo grande bajo tierra, su magia está arriba, en sus hojas largas, son las que le dan ese toque fresco a una sopa, una ensalada o unos fideos recién servidos.


El momento ideal para sembrar

Esta cebolla no es exigente con el clima, se adapta bien tanto al sol de otoño como al de primavera, aunque su mejor momento suele ser con temperaturas entre los 10 y 20 °C. En verano también puede cultivarse, siempre que reciba suficiente agua y no esté expuesta a un calor extremo que la marchite. Un dato de color es que el verdeo crece bien incluso con menos horas de sol directo que otros cultivos, perfecto para balcones o patios con luz parcial. Si el lugar recibe al menos cuatro o cinco horas de luz al día, ya tenés la zona perfecta.

A esta planta le gusta la tierra suelta y aireada, igual que al ajo, que deje pasar el agua sin encharcarse. Así que si el suelo está muy compacto o pesado, podés mezclarlo con compost, restos de hojas secas o un poco de arena para que respire mejor. Igual esta planta, como dije, no exige demasiado, basta con mantener la humedad constante y darle un poco de abono orgánico cada tanto.


El arte de plantar

Se puede cultivar cebolla de verdeo de dos formas:
  • Desde semillas. Germinan bien si se siembran poco profundas y apenas cubiertas con tierra húmeda, el primer brote aparece rápido, pronto estarán esos hilos verdes de una nueva cosecha.
  • Desde los tallos replantados. Basta con enterrar la base de una cebolla de verdeo usada, que las raíces queden cubiertas y la parte blanca se asome un poco. En una semana las hojas comenzarán a crecer de nuevo. Es como tener un ciclo infinito de cebollas naciendo una y otra vez desde la misma base.

Lo importante es que la tierra esté siempre húmeda, pero nunca empapada. Las raíces necesitan agua, sí, pero también oxígeno, por exceso pueden pudrirse.

Cuidados simples

Lo maravilloso de la cebolla de verdeo es que prácticamente se cuida sola. Con regarla regularmente, mantenerla libre de malezas y cortar las hojas con suavidad ya tendrás un cultivo constante.

Cada vez que cortes una hoja, la planta generará nuevas, pero usa tijeras limpias o un cuchillo afilado para evitar dañar los tallos, preferiblemente corta las hojas más externas y deja las internas para que sigan creciendo.

Es ideal cosechar a los dos o tres meses de haber sembrado. Incluso si las dejas crecer demasiado, algunas cebollas lanzarán un tallo central con una flor blanca o violácea. Aunque muchos las cortan, podés dejar que florezcan, además de atraer abejas, sus flores son comestibles, le dan un bonito toque a los platos.

Un detalle curioso es que las cebollas de verdeo más sabrosas suelen ser las que crecen con cierto esfuerzo, en lugares donde no haya mucha agua. Como que esa leve “lucha” hace que concentren más sabor y aroma.

Comentarios

Entradas más populares de este blog

Batata: dulzura en la tierra

Cultiva ajo en casa